Las 3P y mi primera Presentación de Alumnit@s
- Francisco Nicotra

- 24 sept 2025
- 5 Min. de lectura
“Estoy muy contenta de participar y muchas gracias por tus consejos. Me gustó escucharte. Deseame suerte que tengo examen de física”
Eso me dijo una alumna de un colegio de Alta Gracia, Córdoba, mientras me tomaba sorpresivamente de la mano, luego de mi primera presentación de Alumnit@s. Me quedó grabada esa frase junto con la mirada desde los típicos ojos rasgados del síndrome de Down, e intermediada por unos lentes que seguramente tenían mucho aumento.
Esa niña, de cuyo nombre no me acuerdo, me quedó como símbolo de lo que se puede lograr en, con y a través de un proyecto tan hermoso e integrador como lo es Alumnit@s. Ella preguntó con mucho entusiasmo, se interesó en el proyecto, pero especialmente en escribir y contar una historia. Aunque al principio no encontraba compañeros con quienes comenzar a redactar la historia, casi cuando me estaba yendo logró juntarse con otras compañeras para poner en juego su creatividad.
Cuando llegué al auto, demoré en prenderlo. Estaba rememorando lo vivido, y tuve emoción por lo que se puede generar tanto adentro como afuera. Había llevado palabras, unas diapositivas, investigado leyendas, y un hermoso capítulo animado sobre el Viento Zonda (que había elegido porque esos días había soplado mucho viento norte, y en la zona siempre hubo temas de sequía y preocupación por lo ambiental).
Para mí había sido un borde cruzado, en muchos sentidos. Se habían presentado muchas esfinges: iba a hacerlo con mi compañera de Vida y de Camino, Nahir, pero a último momento no pudo asistir porque el profesor había cambiado el horario, por lo que yo tendría que brindar la presentación solo; hubo demora en que entraran los alumnos; y los problemas técnicos aparecieron en la presentación. Todo eso me había mostrado muchas cuestiones de mi camino hacia la presentación, pero que además no se limitaba a la presentación.
Con Nahir hacemos muchas cosas juntos (somos también un buen equipo), y ella siempre tuvo muy buena llegada a los niños y adolescentes, ya había hecho presentaciones de Alumnit@s antes, por lo que verme en la presentación (¡ante 70 chicos y sus profesores!) sin ese apoyo, me hizo entrar en dudas de si continuar o no. Ante eso, recordé las 3P que JL nos Enseñó y Enseña en Acto tantísimas veces: Prohibición, Protección y Propulsión. 3 soportes para lo que es la Función Paterna, y que para Crecer cada quien… cada quien tiene que Considerar esas 3P en su Vida y en todo lo que se proponga integrar el Crecimiento.
¿Por qué tenía que entrar la Prohibición? Muchas veces tenemos asociada esa palabra a cuestiones negativas, casi como si no tuviera que estar. Pero es necesaria: a un niño le tengo que prohibir tocar los enchufes de la pared o cruzar la calle sin mirar a los dos lados… y con el tiempo esas prohibiciones van cambiando, y tienen que ir cambiando. Y entonces, con respecto a esta presentación, me tenía que Prohibir justificarme en que no sabía lo suficiente, que no tenía experiencia (no iba a obtener experiencia de la nada, en algún momento tenía que empezar) y entonces que desembocara en faltar a mi palabra. No me lo podía permitir: por mí (era una Oportunidad para Crecer), por Alumnit@s (una escuela y más escritos en el proyecto), por los chicos que esperaban la presentación de un proyecto que los profesores les habían contado que iría a presentarles de qué se trataba y podía representar integrar mitos, leyendas y aprendizajes gracias al recorrido de redactar los relatos que presentarían en el concurso.
Y ahí entra la Protección: si yo faltaba a mi palabra, perjudicaba al proyecto, perjudicaba a los chicos que se quedarían por fuera de un proyecto tan hermoso y sublime como lo es Alumnit@s, y me perjudicaba a mí mismo. ¿Qué confiabilidad podía tener si faltaba a mi palabra cuando tenía que brindar una presentación? Sería hacer quedar mal a Alumnit@s, porque ya no habría tiempo disponible en el que los alumnos presentaran los escritos; sabía por los profesores que había problemáticas que podrían abordar gracias a la “excusa” del concurso, pero si no daba la presentación, les sería mucho más difícil; y también me desprotegía yo al afirmar en mi psiquismo que “solo no puedo” y que “mi palabra no vale”. Yo no quiero eso para mi Vida ni para la de alguien más… ¿Por qué entonces me lo permitiría?
La Propulsión fue mucho más fácil llegado a este punto. Me entusiasmé con lo que había preparado (las diapositivas que había editado y el capítulo que había elegido particularmente para esa escuela) e investigado para ayudar a los chicos con leyendas locales, releyendo la presentación con todo lo brillante que es Alumnit@s, y en especial me entusiasmé con lo que significaría que atravesara ese Borde que tal vez para otros es simple hablar frente a muchas personas, pero para mí no. Desde siempre, hablar en público, frente a muchos, llamar la atención, fue algo que esquivé. Aunque a hoy he avanzado en que eso no me limite, aún es algo que me sale al cruce con mayor o menor intensidad. Por lo tanto, cruzar ese Borde era Crecimiento para mí, era conquistar un nuevo territorio casi inexplorado por mí, era usar Alumnit@s para con el mito de la Iniciación resolver un problema que era muy actual para mí.
Así que sí se hizo la presentación, mi primera presentación… y algo de eso creo que pude transmitirles a los chicos: prohibí el revuelo de un grupito que andaba distraído cuando se comenzaron a armar los grupos; protegí la transmisión del capítulo porque por cuestiones técnicas primero no se podía reproducir el audio, y gracias a encontrar otra vía, pudieron disfrutar muy bien del audio y el video del capítulo; y logré transmitir el entusiasmo por la escritura a través de contarles anécdotas y “tips” de escritura que había aprendido hacía muchos años para ir más allá de lo que estaban esperando recibir tanto los chicos como los profesores. ¿Hubiera sido la misma presentación sin esas 3P que nos Enseña JL? Lo dudo muchísimo, porque no me hubiera llevado a aplicarlo en mí, para luego Enseñárselos a los alumnos de esa escuela; no hubiera tenido el orden necesario para avanzar a pesar del caos que me había invadido al creerme que no podría hacer la presentación por mi cuenta.
De esa presentación, se hicieron 17 grupos, con sus respectivos escritos, y en tiempo récord, porque avanzaron mucho en sus casas. Había una parte mía que no podía creerlo, pero era la confirmación de que cuando uno cruza Bordes, abre puertas, abre posibilidades que de otra forma no se abrirían. Son fronteras nuevas que uno puede explorar, que mientras uno no cruce ese Borde, sólo hay brumas que no dejan ver más que lo conocido, ese círculo que parece cómodo… pero es incómodo.


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